Es el precio máximo al que se paga la energía en la bolsa cuando el sistema entra en crisis. Funciona como un seguro para garantizar que siempre haya energía disponible.
Porque en sequías o eventos como El Niño, Colombia necesita que algunas plantas entren a operar, incluso si son más costosas, para evitar apagones.
Antes había un solo precio. Ahora hay dos:
No reduce automáticamente la factura. La mayoría de la energía en Colombia se compra con contratos de largo plazo, no en la bolsa.
Busca limitar picos de precio en la bolsa, pero puede afectar la inversión en nuevos proyectos si reduce las señales para asegurar energía a largo plazo.
La reducción de tarifas sostenida solo se logra con más proyectos de energía y mayor oferta, no solo con cambios en precios de emergencia.